Mayo 2006
... ayer cociné por primera vez Flor de Izote... es una flor blanca del tamaño de una nuez, con pétalos prietos que cubren un botón verde en su interior... esta es considerada la flor Nacional y la venden en el mercado en bolsas por un dólar. Las sancocharé (coceré) en agua hasta que el botón se torne amarillo y los pétalos se queden blanditos y tras quitar el agua y escurrirlas bien, las comeremos revueltas con huevo... su sabor tiene un punto de amargo (que no de amargura ...) y su textura es suave pero consistente. En realidad ya entiendo porque es la Flor Nacional, sus características me recuerdan a las que describen a los y las salvadoreñas...
... acá ha llegado el invierno... no, no creáis que hace frío, es ... otro tipo de invierno. Este invierno impone más respeto... comienza lo que se conoce como la temporada de lluvias y ... aquí cuando llueve pues, como no!, llueve de verdad.
El Gobierno (de derechas, del partido ARENA, areneros) está poniendo en marcha un dispositivo de emergencia en los barrios más pobres de San Salvador (y cuando digo pobres digo POBRES) para evitar las inundaciones, derrumbes, destrozos por el viento, lodazales... pero no, no será suficiente, dicen que este año viene bien chivo el temporal. El clima está enfadado y ... no le faltan razones. Lo malo es que al final pagan los que no tendrían que pagar. Porque digo yo que si esos barrios no se hubieran construido de cualquier manera en las laderas de un río, si no fueran casas hechas de lata, si tuvieran un adecuado alcantarillado, si el río no se desbordara por un correcto mantenimiento del cauce, si la municipalidad se ocupara de la limpieza de las calles no se atascarían las alcantarillas y realmente así se prevendría... pero eso no interesa...
... contraste: el otro día fui al Centro Comercial Galerías (nada que ver con Preciados) ... aquello fue un shock tremendo... nunca vi cosa igual... enoooorme, frío, lujoso, con tiendas que venden ropa de invierno pero del invierno europeo por ejemplo Zara (boicot!! No compren en Zara!) con grandes escaparates donde se arremolinaban personas en lo que aquí llaman hacer vitrinas, es decir mirar lo que venden en los escaparates sin pensar siquiera en poder entrar a la tienda... aquellas amplias escaleras que suben y bajan transportando gente hacia ningún lugar... aquellas avenidas repletas de personas que, buscando el frescor del aire acondicionado, deciden pasar la tarde en un lugar donde son como sombras y todavía se pueden leer declaraciones como la siguiente en el periódico del 11 de mayo “algunos consejeros (del Gobierno) como Fraser Cameron, ha dicho que Centroamérica no es prioridad (para el TLC con Europa), porque solamente son 35 millones de habitantes de los cuales 10 a 15 millones tienen poder de compra y el resto están comiendo tortillas” ... y me pregunto yo ¿para qué/quien construyen semejante Centro Comercial? ¿para los y las que comen tortillas? ¿o para blanquear sus sucios bolsillos de dinero ganado de manera cuestionable... como mínimo? No volveré a ese lugar...
... por otro lado, quiero contaros mi experiencia en el mercado Zacamil (leer como Sacamil porque acá las zetas se dejan caer suavemente de la boca). Este mercado, cercano a mi casa, es todo un pequeño mundo para los sentidos (si, ya sé que esta expresión está muy manoseada pero... es muy socorrida y en este caso es puritita realidad). En él podés encontrar el puesto de la seño Hortensia que vende especias, frutos secos, remedios caseros y populares para los males más complicados, dulces y bolados
[1] de lo más variopintos. Allí pude comprar una especia típica de la zona que se llama Aiguaste y que está hecha con pipas de calabaza, deliciosa, con ella se hace todo tipo de platos: arroz en aiguaste, cangrejos en aiguaste, huevos duros en aiguaste... su sabor tostado y oloroso inunda el paladar y te lleva a lo más alto... también conseguí otra mezcla de especias esta vez rojiza para condimentar los guisos hecha con diversos frutos secos en polvo...
Qué deciros de los puestos de fruta... y de verdura! Los pipianes son como los calabacines pero pequeños, blancos y verdes y más redondos. Los guisquiles parecen una mezcla entre la patata y el nabo y se hacen cocidos y formando un bocata con queso dentro y después rebozados y fritos... los chiles de todas formas y colores, y las frutas? Mamei, papaya, mangos de todo tipo: mango-ciruela, mango-seda, ..., jocotes, piña, guineos, plátanos, melón, sandia, ... aguacates!!
Paseáte por los puestos y charlá con las señoras... regatea pero no mucho, acá te darán cuatro mangos por un dólar y querras guardarlos como oro en paño de lo lindos y suaves que son... los puestos de pescado tienen su aquel, el olor fuerte te da de bofetadas pero lo que más llama mi atención es que ningún pescado tiene nombre (excepto el boca roja) porque son “pescados” y ya. El pollo es la proteina estrella, con arroz, con ensalada, con frijoles, con papas, pero siempre pollo aunque sea por su ausencia ya que muchos y muchas comen los frijoles y el arroz sin el pollo... y te hablan y te dicen y te venden y tu querrías llevártelo todo porque es tan bello ... y los cipotes (niños) en brazos de las vendedoras o correteando entre los puestos, o mirándote bien serios, bien serias las cipotas que ya trabajan desde bien chiquitas ayudando a la mamá, o agarradas al pecho, succionando de aquellos cántaros que les dan la vida...
... el otro día fuimos de ray (trayecto o viaje en carro) a San Vicente con la compañera Kelly, salvadoreña antigua guerrillera que nos ofreció enseñarnos el lugar donde pasó la guerra... allá dejó a su compañero caído en el frente, en el cementerio más alegre que conocí nunca. Generosa nos explicó como lo mataron, la emboscada en la que se vio metido aquel que viniendo de Costa Rica para luchar por otro mundo, dejó acá su vida... ya han pasado fácilmente 11 años pero ella no le quiere olvidar, sus palabras la delatan, le honra con un recuerdo reposado y alegre, el negro lo llamaban... Ella sobrevivió y quiere contárselo al mundo, tuvimos la suerte de poder escucharla.
Nos subió a la montaña, allá donde tenían el campamento en tiempo de guerra, no sin antes llegar a casa de Teresa que nos preparó un pollo con casamiento (frijoles y arroz). Junto con ellas dos se apuntó otra señora y su bicha (hija) y bajo un sol de justicia nos dispusimos a subir la montaña... y digo bien SOL de justicia... qué calor!! Además yo bien inteligente no llevé agua cristal (embotellada) y sólo llevaban agua del pozo de la que, por supuesto, no bebí temiendo la gran diarrea... pero eso sí, quedé seca!! Casi cojo una deshidratación...
El camino estuvo pleno de anécdotas e historias de la guerra, se te podían saltar las lágrimas pero claro, las controlabas delante de ellas... tremendo... ojalá nunca nos toque vivir una guerra! Llegamos al alto donde vivían escondidos del ejercito...excavadas unas cuevas donde se escondían cuando los bombardeos y donde dejaban a los heridos y heridas... allí corrían los cipotes a esconderse en cuanto escuchaban el sonido de los helicópteros... las historias terribles, días enteros sin nada que comer más que hierbas del campo... sin agua potable, contrayendo enfermedades y corriendo de allá para acá cuando caía la noche para no ser vistos...
Continuará...
[1] Dicese para denominar todo tipo de objeto, cacharro, situación o sensación que no se sabe describir en el momento del discurso hablado, algo así como el “este” que decían nuestras madres cuando preguntábamos dónde está mi camiseta... os suena no? A veces también se utiliza la palabra “chunche”